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jueves, 15 de noviembre de 2007

Ideas desinteresadas en mí y Nostalgia parte II

La nostalgia es lo que uno siente, continuamente. Continuo con la tónica del post pasado cuyo título traduzco "Prisionero de mis recuerdos"; en el fondo viene a ser lo mismo que el concepto de Nostalgia, pero llevado al extremo.

Hace unos días sonyé ciertas cosas, que no paran de fustigarme; recuerdos, sentimientos, sensaciones... como si me persiguieran...

Hace tiempo escribí algo en otro lugar en referencia a esto de lo cual os copio aquí una parte, se titula "Ideas desinteresadas en mí" finalmente un vídeo para todos los nostálgicos...

"La observación y la contemplación de lo que nos rodea, es tarea predilecta y prioritaria de jubilados que habitan en paises con temperaturas suaves/moderadas. Sin embargo, a veces yo también me apunto a la ronda.Paseo por la calles escuchando música y observo a la gente con la misma intensidad con la que uno mira una película de cine......A veces uno siente nostalgia de algo que aun no ha sucedido, o peor todavía, de algo que solo esta en tu cabeza. Y que por lo tanto nunca sucederá. O por lo menos a priori...Esa nostalgia me hace sentir una melancolía infinita...Pero trabajo en ello; en evitarla, lo cual es como no sentir, como ser de piedra o superficial...o evitar pensar en ello(-a)...es como evitar no beber agua...pero trabajo en ello...chicos, estamos en ello."

La diferencia de entonces, es que de momento, no me ocupo de ello...

Saludos,

Katsumoto, de nuevo.

martes, 30 de octubre de 2007

La música es el consuelo del filósofo, el mío también.

Una vez más, como si independientemente del tiempo que haya pasado, de un ciclo se tratara, me acuerdo de cuánto significa la música para mí. En mi vida, en mi mente, en mis manera de sentir. Y es que lloro solo con escuchar y sentir una armonía determinada, una melodía concreta en un preciso momento. Cada día lo veo más claro, no puedo dejar pasar esta oportunidad, esta señal, tengo que involucrarme más con la música, ni que sea, como dicen en filosofía, "para consolar". Ya hace tiempo que planeo algo, es algo que crece en mi interior, a veces avanza mucho, otras se queda estancado, pero está ahí, quiero hacer algo con la música. Un grupo, encontrarme con gente con quien comparta afinidades musicales, y tocar, tocar, disfrutar, sentir la música en directo… desde verano tengo en la cabeza una guitarra: Simon and Patrick Woodland 6P CW Cedar Cuesta unos 700euros, no sé cuando reuniré esta cantidad (se aceptan donaciones, por pequeñas que sean) pero en cuando pueda, me la compro; es justo lo que me hace falta para empezar de verdad…. Simon and Patrick... Empezar con una historia que se originó la primera vez que fui a una disco y quedé anonadado con la “calidad” con la que se podía escuchar música… Decidí aprender a tocar la guitarra, luego llegó algo de piano, y con el tiempo me vi “forzado” a relacionar mis estudios universitarios con la música, fruto de esta necesidad conjugué la enseñanza, una de mis pasiones, con la música: Profesor de primaria especialidad musical. Y bien, la cosa al principio empezó muy bien, luego me di cuenta de que la enseñanza primaria no es mi campo de futuro, y mi talento musical era bastante reducido en comparación a otros compañeros de estudio. Sin embargo, tocar con ellos era siempre más que un divertimento, una necesidad… Cuando creo que la música ya no juega ningún papel en mi vida, regresa siempre de nuevo, pero incluso con más fuerza… Veremos en que acaba todo ello…

domingo, 28 de octubre de 2007

De vida a muerte

Quisiera pensar que la llegada de la muerte natural es como la llegada de ese vómito que te resistes a expulsar. Sientes que se aproxima, es doloroso, te sobreviene y te invade, y tu luchas por sobreponerte, te resistes a someterte a él. Esa es nuestra naturaleza, el instinto de conservacion. Pero el vomito llega, es un transito angustioso y doloroso, que sabes tarde o temprano te va a poder. Una vez te puede, te toma y te sobrepasa, te deja y te libera de una angustia de la que has estado luchando por aferrarte sin razón alguna. Este es, a mi entender, el gran dilema de la condición humana, la terrible batalla constante que libra en ella el instinto y la razón. Yo, desde esta posición tan poco conocedora, quiero pensar eso, que el transito es un vómito, un vómito de vida en el cual, después de expulsar lo que te quedaba dentro, sientes que ni tan duro ha sido el proceso, ni tan amargo el resultado final.